Un buen motivo por el que no existen los fracasos

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En muchas ocasiones podemos llegar a pensar que hemos fracasado a la hora de hacer algo. Tal vez, pensemos que ha sido un error y una perdida de tiempo intentar conseguir una meta que nos propusimos hace tiempo. Terminar un trabajo a tiempo, aprobar un examen, ir a trabajar a otra ciudad o cambiar de puesto, dejar o empezar una relación, etcétera. Son ejemplos de situaciones que si acaban de una forma que no esperábamos nos podemos encontrar a nosotros mismos pensando de esa manera.
Esto es lo que quiero que abordemos hoy. La percepción del fracaso.
¿Qué es el fracaso y qué significa fracasar?
Fracasar, al igual que todo, tiene más de un punto de vista posible. Generalmente fracasar se asocia constantemente con ser incompetente, no tener las aptitudes necesarias para algo, ser incapaz de conseguir llevar a cabo una tarea determinada, etcétera. Habitualmente, el “fracaso” lleva una carga negativa dentro que, de alguna forma, parece que nos puede llegar a convencer de que si fracasamos al realizar lo que queramos hacer automáticamente se ha visto rebajado nuestro valor como personas.
Es como si al no haber tenido exito en ese intento, irremediablemente nuestra autoestima se viese disminuida y nuestro ánimo de intentarlo de nuevo también sea afectado.
Con esta clase de pensamientos es lógico que podamos llegar a desarrollar con el tiempo un cierto temor sin fundamento auténtico de que fracasar sólo puede significar algo perjudicial. Personalmente encuentro esto muy limitante, si llegamos a tener una creencia profunda en que es mejor no hacer algo que intentarlo y fracasar al hacerlo (con todo lo negativo que, por norma general, conlleva). Si desarrollamos una creencia como esta, nos estaremos cerrando miles de oportunidades que podrían darnos muchas gratificaciones, muchas alegrias, mucha experiencia nueva. Puede que en caso de aceptar y vivir en base a esta creencia, caigamos en una vida guiada por el miedo a equivocarnos, a cometer errores, a no ser perfectos, a mantenernos alejado de todo lo que no consideremos seguro. No parece una vida deseable, ¿verdad?
La otra visión del fracaso.
Como dije antes, hay más de un punto de vista posible. Ahora vamos al punto que, personalmente, encuentro mucho más gratificante y nos permite liberarnos de las limitaciones a la que nos encadenaba la otra visión.
La anterior visión era una perspectiva negativa del fracaso, una que podía drenarnos, chuparnos la energía y terminar por desistir a la hora de hacer algo que, en caso de no tener instalada esa creencia negativa, intentaríamos llevarlo a cabo sin importarnos tanto el resultado que podamos obtener.
Ésta es la cara opuesta de la moneda, en esta perspectiva lo que vemos es el lado positivo del fracaso. Por grande que sea un fracaso, siempre existe algo positivo que podemos aprovechar. El símbolo dualista del ying y yang lo representa bastante bien. Dentro de todo lo bueno, existe algo malo. Y dentro de todo lo malo, existe algo bueno.
¿Existen los fracasos realmente?
Tan solo has fracasado, cuando crees que no lo vas a conseguir y dejas de intentarlo. Todo lo anterior, no es un fracaso, es una experiencia de la que aprender cómo NO hacerlo.
Lo que normalmente llamaríamos fracaso no es un fracaso en sí, tan solo son resultados de las acciones que has llevado a cabo buscando un objetivo que no se cumplió (esto lo hablaremos también en un presupuesto de la PNL). Lo que significó ese “fracaso”, no fue que fracasaras, sino que su significado realista es que no has podido hacer lo que querías utilizando los medios y herramientas que has empleado esa vez.
Digamos que si el fracaso pudiera hablar esto puede que te esté diciendo cosas cómo “así no es la manera adecuada para conseguirlo”, “es mejor que pruebes con un método distinto para eso” o “lo que has echo ha estado bien, pero te ha faltado organizarte con más antelación y por eso no has podido”. Con la visión negativa tal vez escucharíamos que nos dice algo como “no lo has logrado”, “lo intentaste, pero no has podido conseguirlo” o “recuerda que en el pasado intentaste algo parecido en otra situación, esta vez tampoco te va a salir asi que mejor ahorra el tiempo”.
Lo que te diga depende de cómo decidas tú ver el fracaso. ¿Es parte inevitable de un proceso natural que, sin importar la situación o importancia del asunto, siempre se pasa por él antes de conseguir un exito aprendiendo de los errores anteriores, o es una humillación que es mejor evitar porque te indica que no tienes el valor suficiente para conseguir algo?
Es tu visión lo que decide cómo vas a vivir tu vida. Nadie más que tú, puede arrepentirse de no hacer las cosas. Si no consigues hacer algo, no importa. Lo conseguirás en otro intento, y sino en el próximo o en el próximo. Con determinación, lograrás lo que te propongas hacer. Los fracasos no son algo de lo que avergonzarse, sino algo de lo que sentirse orgulloso/a.
Si no fracasamos nunca, es que no estamos tomando ningún riesgo por pequeño que sea.