La espontaneidad, comportamientos espontaneos

No me gusta tener la página tanto tiempo parada, pero hay momentos en los que uno no está inspirado lo suficiente para escribir algo con la mínima calidad. Supongo que lo comprendeis ; )
La espontaneidad
Hoy me apetece hablar sobre la espontaneidad y los comportamientos que no estaban planeados. A lo largo de nuestra vida tendemos a ir llevando todo por un camino que hemos marcado previamente, ya sea de una forma muy global y genérica o con una guía milimetrada y exacta de cosas que hacer día a día. Sin embargo, a pesar de que saber qué cosas tenemos que hacer para conseguir ciertos resultados que queremos sea beneficioso y recomendable para todas las personas, terminamos perdiendo poco a poco el motivo que nos llevó a hacer lo que hacemos. Olvidamos el porqué de nuestras acciones diarias y rutinas del día a día, nos convertimos en una especie de androides que llevan a cabo las cosas que creen tener que hacer día sí y día también sin meditar sobre el motivo que nos lleva a actuar así.
Haciendo esto convertimos las costumbres que tenemos diariamente en hábitos que nos cuesta remover y con el tiempo, estos hábitos son difíciles de cambiar (en un principio), pues nos hemos acostumbrado tanto a hacer determinadas cosas, que incluir cualquier tipo de cambio en nuestra vida, hace que nos sintamos incómodos/as. Fuera de lugar, teniendo un comportamiento que nos hace sentir diferente y provocando distintas reacciones dentro de nosotros.
Para que no nos terminemos encasillando dentro de una serie determinada de hábitos y evitar acabar siendo unas simples máquinas humanas que hacen lo que siempre han estado haciendo (que no digo que esté mal hacer muy frecuentemente cosas que nos gusten) entra en juego la espontaneidad.
Beneficios de la espontaneidad
La espontaneidad nos permite ser flexibles con nosotros mismos y el mundo que nos rodea e interactúa con nosotros. Sin esta espontaneidad no podríamos adaptarnos a situaciones imprevistas con fluidez, seríamos excesivamente rígidos de pensamiento y cualquier cambio que nos propusieran en nuestro día a día sería en un principio rechazado por amenazar, en algún grado, nuestro estilo de vida o hábitos diarios.
A parte de permitirnos adaptar a nuevos contextos que surjan de improviso, nos permite entrar en contacto con lo que es la esencia de la vida misma. A fin de cuentas, aunque tal vez suene muy metafísico la oración anterior, no lo es tanto. La vida es espontánea en todos sus sentidos y maneras posibles. Cualquier ser vivo está constantemente adaptándose a las situaciones de su alrededor, tan solo los seres humanos tenemos un comportamiento diferente, tendemos a considerar que si hacemos siempre una cosa, lo natural sería seguir haciéndola sin cambiar nada. Después de todo, es lo que hemos estado haciendo todo el tiempo, y seguramente si lo hemos hecho, ha sido por algún motivo.
La espontaneidad, tal y como quiero transmitir, significa no cerrarnos a nuevas situaciones ni comportamientos, a dejar que un cierto grado de caos, azar o suerte intervenga en nuestras vidas. Aceptar que no podemos decidir completamente sobre lo que nos rodea, y que es bueno dejarnos llevar más por nuevas oportunidades. A dejar que pueda suceder algo que pueda interrumpir los planes que teníamos para ese día, y dejarlos apartados en un segundo o tercer plano para permitir que las cosas espontáneas de la vida puedan ocurrir. Después de todo, muchas cosas imprevistas o espontáneas, pueden acabar siendo un grato recuerdo del que aprender.
A veces el miedo paraliza nuestro deseo de ser espontaneos y como bien dices, todo lo nuevo, todo aquello que escapa a nuestro control y rompe con nuestra “monotonia” diaria nos aterra. Evitamos las situaciones espontaneas porque nos descolocan y muchas personas llevan una vida muy ordenada, falta de pasión y sensaciones; eso es lo cierto y es triste. Por suerte, a veces hay pequeños empujoncitos que nos dejan dar un paso adelante y romper con ese miedo paralizante que nos convierte en marionetas del destino y no nos deja ser nosotros mismos, espontaneos sin mas.
La espontaneidad esta incluida en todo momento, pienso que para que las cosas salgan de un grato recuerdo o malo si es por cosas del destino se necesita ser espontaneo y dejar que el momento pase sin necesidad de pensarlo o planificar lo que va a pasar porque sucede todo lo contrario, pues bien en mi opinion el destino cambiara todo lo que tuivste en mente, para darte otro suceso de lo que pensaste que pasaria en ese momento, si me logran entender…
Pero por otro lado me desagrada tambien lo espontaneo pues bien es ser un zombie como todas las personas que se dejan llevar por la espontaneidad, hubo un tiempo que todo lo que planificar, y pensaba lo que podria pasar y sucedian otras cosas y la mayoria de ellas salian todas mal, supongo que era porque si podrian llegar a suceder pero no debia pensarlas jaja teoria mia..
odio ser un zombie mas.. pero por otro lado amo vivir la vida poco a poco, saborenado cada momento, eso es lo que me gusta de lo espontaneo, tienes sus dos lados buenos y malos..