La efectividad de los libros de autoayuda

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Existe una opinión, no sé hasta que punto generalizada, aunque bastante extendida de que los libros de autoayuda no son eficaces. Desde mi punto de vista esto no es completamente cierto, la ayuda de ofrecen no es, ni de lejos, una ayuda mágica que de golpe elimine las preocupaciones que nos pueden rondar la mente.

El término autoayuda lo deja bastante claro, auto – ayuda. El libro por sí solo, no provocará ningún cambio dentro de la persona que lo lea, tal vez con suerte puede abrir la mente a nuevas perspectivas que antes no se había planteado el lector o lectora. Y con esa nueva perspectiva descubierta, ir trabajando nosotros mismos/as dentro de nuestra propia personalidad para pulir aquellos aspectos que deseamos mejorar y dar brillo.

Es decir, el trabajo del libro no es ayudarte, ese es el tuyo. La labor de esos libros es darte nuevas visiones que te permitan ampliar tu mundo. A mi modo de ver esa es su función. En cambio, lo que parece que la gente espera, y hace años yo también pensaba cuando empezaba a leerlos, es que después de leerlos casi por arte de magia aprendiéramos todo lo que nos quería transmitir el libro. Como si por el mero hecho de leerlo fuese suficiente para avanzar un peldaño en nuestro crecimiento personal.

Sobra decir que esto, como descubrí con el tiempo, no es cierto en absoluto. El crecimiento personal, el poder autoayudarnos, la mejora de salud mental y espiritual, no es algo que ocurra rápidamente. No lo podemos forzar a que ocurra de la noche a la mañana, es un proceso gradual que puede ocurrrir a mayor o menor velocidad dependiendo de la dedicación que le decidamos otorgar. Tómalo con calma, no es una competición.

¿ Qué tan eficaces son los libros de autoayuda ?


La efectividad de los libros de autoayuda no se encuentra en qué tan largos sean ni cuantas ideas intenta abarcar, sino en lo bien que se sepa expresar el autor. Si está bien escrito, resulta fácil y amistoso a los ojos, encuentro más probable que nos pueda ser útil un libro en concreto.

Como podrás adivinar, soy un defensor de los libros de autoayuda, soy de los que creen que pueden ahorrar mucho tiempo de sufrimiento y guiarnos a la exploración personal de una forma más directa. Los buenos libros te invitan a que te conozcas a tí mismo, a que escribas haciendo ejercicios sobre tí. Probablemente existan cosas que puedas admitir en voz alta, pero que escribirlas en un cuaderno te resulte más desagradable. Es una forma de reconocerse a uno mismo bastante efectiva, y lo que nos agrada y desagrada reconocer.

Siguiendo el consejo de un amigo querido y apreciado, que con toda seguridad pasa algunas veces por aquí, hablaré contando más experiencias personales de vez en cuando. Personalmente, le dedico media hora por lo menos a leer un pequeño cacho de un libro de autoayuda o escuchar audios de lo mismo. No sería congruente, honesto, sincero, si hablara a su favor y luego no los tocara en años. Incluso en bastantes ocasiones la pereza me crea resistencia a la hora de dejar de leer, y anotar en un cuaderno los ejercicios que recomiendan hacer. Es una resistencia que se mantiene algunos días más otros menos, por suerte como toda resistencia, puede ser vencida. Pero recomiendo, de corazón a quien quiera mejorarse a sí mismo/a, que le dedique algo de tiempo a libros / audios de este tipo. No solo uno o dos, sino unos cuatro o cinco al menos.

Si hace falta leer diez libros para encontrar tan solo una idea que nos ayude a conocernos mejor y mejorar como personas, todo el tiempo invertido habrá merecido la pena.

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Una opinión compartida sobre “La efectividad de los libros de autoayuda”

  1. Succexy y sin vergüenza alguna on Junio 6th, 2009 at 10:53 pm
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    Hola

    En el rubro “libros de autoayuda” son relevantes los siguientes temas:

    1. No son criticados por “ineficaces”, sino: i. por prometer un mundo felíz que, en teoría de estos críticos (que suelen provenir básicamente de la literatura -ya que en ventas son una competencia inmensa-) no tiene por qué llegar, en un mundo imperfecto (cuestionan el concepto mismo de optimismo, que está en el nudo de lo que buscan estos libros), en suma, es más divertido ser pesimista (y, además, te ´proporcioina cierto “caché” intelectualoide, sobre todo aquellos que van de “realistas”), ii. sus autores solo persiguen ganar dinero y más dinero, vendiendo ideas de a centavo para un mundo desesperado. Allí tienes a Deepak Chopra, Paulo Coelho, entre otros gurús que cobran un pastón por cada conferencia. En este trance, se olvidan del problema de fondo que puede estar detrás. iii. la retórica utilizada es simplona y vacía, repetitiva de “frases de cliché” (tú sí que puedes) y aburrida.

    Yo, ni en desacuerdo ni de acuerdo con lo que se dice. En “mi país” los libros de autoayuda son vilipendiados pero leidos por debajo de la mesa, forrados con papel blanco para no levantar sospechas. Otros, quizás los más pobres, o los más desvergonzados (o valientes) los leen sin ocultar nada. Pero nadie mueve un dedo por la mejora de la atención en salud mental por parte de los hospitales, ni por la rebaja de las tarifas de una psicoterapia. Hay ideas para crear todo, pero a nadie se le ha ocurrido (¿lo tendré que hacer yo, que no soy psicóloga?) crear un mecanismo para mejorarlo. Mientras tanto, la gente que no tiene cómo pagarse una terapia o la gente que sencillamente quiere un empujón emocional para salir adelante en un contexto despiadado, o un pequeño referente espiritual sin lo implacable y condenatorio de las deslegitimadas religiones, tiene que leerlos para darse un poco de fe. Y a mí no me parece mal.

    Y no me parece mal porque yo misma he sido sacada (por mis propias manos, claro está) de un atolladero, de varios atolladeros, gracias a determinados libros de autoayuda.

    Entonces, cuando alguien, sin mayores argumentos, cuestiona sin más el contenido y finalidades de estos libros, yo matizo mi opinión. En efecto, de Chopra huyo como de la lepra y Paulo Coelho es un refrito de refritos que sublima trivialidades. Y como ellos, muchos más. Pero ¿cuánta magia y utilidad podemos encontrar en Dyer?. Muchísima. Tus Zonas Erróneas es un libro eficaz, y no solo porque la eficacia dependa del lector, sino que el autor, psicólogo, sabe cómo entrar en la mente del mismo. El Cielo es el Límite, un replanteo práctico y al alcance de todos de los preceptos maslowianos, es sencillamente potente e inspirador (y, publicado en los albores de la época de Reagan, es prácticamente un manifiesto liberal -en el sentido “norteamericano” del término-). Los libros de autoayuda son libros de psicología práctica y, en este sentido, aquellos escritos por psicólogos son los de mayor credibilidad. Me gustó mucho Inteligencia Emocional de Goleman (sumamente riguroso), y Flow de Michael Cz….ski (no me acuerdo el apellido bien) es interesante (aunque algo moralista). En este rubro hay que escarbar bastante y ver qué es bueno y qué no. Tener en cuenta que no solo es importante elegir el libro de autoayuda que necesitamos para el momento oportuno, sino también considerar que eso jamás suplirá a una terapia . El optimismo no es una cuestión creada por la mercadotecnia, como dirían sus acerbos críticos, sí, los que van de realistas. El optimismo es una actitud que una persona decide tomar para enfrentar las adversidades del “mundo imperfecto” (contrariamente a los detractores de siempre, la imperfección inherente a la naturaleza y el instinto humano de supervivencia hacen del optimismo la actitud más adecuada para subsistir en este mundo, y quizás hacerlo mejor). El optimismo es una forma elemental de hacer revolución. Con la propia vida, que es de allí y no de las grandes plazas o campos de batalla de donde se comienza. La felicidad también existe, no son pequeños shots de euforia sino el resultado de una construcción paulatina, cuyas velocidades dependen de las circunstancias que se nos presenten y/o que vayamos creando.

¿Tú que opinas?