La fuerza de voluntad

Antes de nada, agradecer la participación y apoyo de la gente que ha contactado conmigo de alguna forma y anima a seguir con esto en los momentos libres. Gracias. Bien, dicho esto… empecemos.
¿Qué se entiende por fuerza de voluntad?
En realidad a mi modo de ver tiene más de un solo nombre. Si no nos gusta como suenan las palabras “fuerza de voluntad” podemos llamarla de otras formas distintas sin que cambie. Determinación. Perseverancia. Pasión. Decisión. Convencimiento. Seguridad en qué hacer. Todas las palabras anteriores tienen el mismo significado. Las palabras son solo eso, palabras. Somos nosotros quienes le aportamos una mayor profundidad y valor a las mismas. Una emoción o sensación que sentimos nosotros y expresamos dándole un nombre determinado, otras personas pueden hacerlo con otras diferentes y, sin embargo, estar hablando de lo mismo.
Digamos que, independientemente de cómo la llamemos nosotros, es aquella sensación interna que cuando la alimentamos enfocándonos en un tema que nos apasiona, nos da fuerzas para seguir con ello. Para continuar haciendo lo que estábamos realizando. Por eso se le llama “fuerza de voluntad”, porque nos da fuerza para hacer algo. Nos abriga y protege en cierta forma de las voces exteriores que nos podrían desanimar de escucharlas y hacerles caso. Les resta fuerza y nos ayuda a enfocarnos en que queremos.
¿Para qué sirve la fuerza de voluntad?
Así es como yo la veo, como un refuerzo interno qué nos susurra que estamos haciendo las cosas bien, indiferentemente de las señales que nos envíe el mundo exterior. Pues en muchas ocasiones lo que nos llega desde fuera no son más que opiniones de otras personas que pueden acertar o equivocarse, no son echos. En realidad, generalmente las opiniones no hablan sobre ti, ni sobre si podrás o no hacer algo que quieres. Hablan sobre la persona que la dice. Si alguien te dice “no puedes hacer X cosa”, en realidad, no te está diciendo que no puedes hacerlo. Está diciendo que él o ella no puede hacerlo.
De alguna forma, es como un indicador de tu seguridad personal y autoestima. ¿Alguna vez has conocido a alguien que se sienta determinado/a o con la fuerza de voluntad suficiente para intentar un proyecto y su autoestima fuese baja mientras trabaja en ello? En ciertas cosas si es un proyecto completamente nuevo que no sepamos como empezar, es natural que exista inseguridad para hacerlo, sin embargo, podemos apreciar que existe la capacidad de enfrentar esa nueva situación y buscar alguna manera en la que superarla en lugar de abandonar sin más. Para enfrentar un problema que nos afecta, también se necesita fuerza de voluntad. Resulta más sencillo huir o dejar pasar una situación que entrar en ella conscientemente buscando un cambio en ella.